ILUSTRES VISITANTES DE MILLARES Y SUS IMPRESIONES 

Vamos a dar inicio a la publicación de una serie de artículos en los que iremos conociendo, tal y como vayan pasando los años, la opinión que causó a algunos ilustres viajeros su paso por Millares y que dejaron escritas sus experiencias. Unos, por medio de sus obras de carácter científico; otros, a modo de crónica periodística publicada en la prensa local de la ciudad de Valencia; y, finalmente, otros, dando una visión globalizada de carácter enciclopédico.

Todos ellos tendrán cabida en esta nueva sección que viene a sustituir la sección de noticias de antaño que hasta hace un tiempo ha estado activa. Hemos tomado la decisión de detenernos, de momento, en la recopilación y divulgación de más noticias antiguas debido a la proximidad de los acontecimientos y que, evidentemente, pierden en gran medida su esencia de “antigüedad”.

Daremos comienzo, pues, a esta sección con el testimonio sobre su paso por Millares del insigne botánico Cavanilles que recogió y plasmó a lo largo de su magna obra Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia (1795-1797).

Vayamos, pues, de entrada a profundizar un poco en la vida del botánico Cavanilles. Antonio José Cavanilles y Palop nació en Valencia, el 16 de enero del año 1745, y falleció en Madrid el 5 de mayo de 1804, a los 59 años de edad. Se caracterizó por ser un científico ilustrado, botánico y naturalista, siendo uno de los autores principales de la Escuela Universalista Española del siglo XVIII.

Estudió en la Universidad de Valencia, donde obtuvo los títulos de Maestro en Filosofía (1762) y Doctor en Teología (1766), siendo ordenado sacerdote en Oviedo en el año 1772. Dedicado a la docencia, marchó a París en 1777 como preceptor de los hijos del Duque del Infantado. Allí contactó con la Botánica adquiriendo los postulados del enciclopedismo, siendo de los primeros científicos españoles en utilizar los nuevos procedimientos taxonómicos (clasificación ordenada y jerárquica, especialmente de los seres vivos) de Carlos Linneo y una de las figuras más importantes de la ciencia ilustrada en España. Regresó de París en 1789 a causa de los desórdenes producidos por los acontecimientos de la Revolución Francesa. Durante su estancia en la capital francesa aprovechó para completar su formación científica en diferentes disciplinas, resultando principalmente atraído por la botánica.

A su regreso a Madrid, Cavanilles fue encargado oficialmente de estudiar la flora española. Comenzando por el territorio valenciano, a partir de 1971, realizó viajes por la Península Ibérica en los que recogió abundante material que sirvió de primer fundamento a su principal obra: “Icones et descriptiones plantarum quae aut sponte in Hispaniae crescunt” (Madrid, 1791-1801), cuyo significado es “figuras y descripciones de plantas que crecen espontáneamente en España o se albergan en los jardines”. En sus seis volúmenes incluyó numerosas plantas peninsulares, pero la mayor parte de su contenido está dedicado a especies americanas, filipinas y de diferentes partes de Pacífico que describió basándose en los herbarios, dibujos y en las plantas vivas del Jardín Botánico de Madrid procedentes, principalmente, de la expedición botánica a Nueva España (1783-1803) y de la Expedición Malaspina (1789-1794). Esta obra constituye una de las más importantes aportaciones a la botánica descriptiva, tanto por la altura y rigurosidad de su texto, como por la calidad de sus ilustraciones. También compuso un “Glosario de botánica en cuatro lenguas” (1795-1798).

Miembro de la Real Academia de Medicina de Madrid, fundó y dirigió los “Anales de Historia Natural” (1799-1804), revista que, a partir de su tercer volumen, cambió este título por el de “Anales de Ciencias Naturales”. En 1801 fue nombrado director del Real Jardín Botánico, en el que introdujo notables mejoras y en el que formó un destacado número de discípulos.

Como resultado de sus viajes por el territorio valenciano, Cavanilles publicó sus “Observaciones…” La accesibilidad de su contenido y el estar redactada en idioma entendible por un amplio número de lectores han convertido esta obra en la más popular de su autor, en detrimento del resto de su producción. Merece, no obstante, su prestigio por las notables contribuciones que contiene sobre disciplinas tan diversas como la botánica y la agricultura, las ciencias de la tierra, la economía y la demografía e, incluso, la arqueología. Esta obra se sitúa entre el grupo de libros aparecidos en España por aquellas décadas que tienen en común la descripción de la sociedad y el territorio: Canarias, Galicia, Baleares y Aragón.

Repasemos el resto de obras de Cavanilles. Es autor de las diez entregas de la “Dissertatio botánica” (1785-1790), de las “Icones…” (1791-1801), del “Hortus Regius Matritensis” y de numerosos artículos y manuscritos; fue promotor y colaborador de “Anales de Historia Natural”, director del Real Jardín Botánico de Madrid y miembro de las más prestigiosas academias europeas.

Para situarnos en el contexto del origen de las Observaciones, es necesario saber que Cavanilles se desplazó a Madrid en la primavera del año 1791, comisionado por el rey Carlos IV, siendo su objetivo inicial reunir materiales botánicos destinados a la confección del segundo tomo de las “Icones…”. En ese mismo año 1791, y de orden del rey, inició el reconocimiento del territorio valenciano, recorriendo los caminos del reino entre los años 1791 y 1793. Los recorridos por las tierras de las tres provincias duraron más de veinte meses distribuidos en tres campañas (1791, 1792 y 1793), poniendo de manifiesto una impresionante resistencia física para largas jornadas cabalgando a lomos de caballerías y caminatas a pie.

Nos detendremos, concretamente, en la tercera excursión del año 1792, llevada a cabo del 13 de junio al 13 de agosto, en la que se personó en nuestra localidad y acompañaremos a este ilustre viajero en su recorrido.

El día 16 de junio de ese año salió de Sumacárcer para el reconocimiento del congosto del Xúquer. Por la cuesta de Navarrés se encaminó hacia dicha población y, por la fuente de la Cadena, llegó hasta Millares; desde aquí se acercó junto al río Xúquer, coincidiendo que bajo el puente que lo cruza camino de Real, el cual fue levantado el año 1710, pasaba una maderada hacia Alzira que dirigían 110 hombres.

El domingo, día 17 de junio, abandonó Millares empleando cuatro horas en llegar al punto donde se baja para llegar a Cortes de Pallás [la conocida Cuesta de Millares] cruzando el “inculto y montuoso terreno” que separa Millares del empinado y peligroso descenso de la cuesta que lleva su nombre (de Millares).

El día 18 de junio decidió modificar sus planes de remontar el curso del Xúquer hacia Cofrentes y se encaminó hacia Enguera, pasando por Bicorp y Quesa, por el camino de la fuente de Canillas. Se da la circunstancia de que Cavanilles ya había estado en la localidad de Quesa en el año 1791 herbarizando su término y dibujando la famosa cueva de les Dones. Dedicó varios días a reconocer La Canal (Navarrés, Bolbaite, Chella y Anna).

Cuando se accede al texto definitivo de las “Observaciones…”, en lo tocante a Millares, se aprecia que Cavanilles comienza diciendo: “26. Millares cae al poniente de Córtes, mediando entre ellos un espacio de dos leguas de montes (…) El camino para salir de Córtes por ese rumbo es pintoresco…”, dando con ello la impresión de que realizó la ruta que une las dos localidades en este sentido, de oeste a este, cuando, en realidad, tal y como se ha descrito más arriba, fue totalmente al contrario: de este a oeste, es decir, de Millares a Cortes de Pallás, según se desprende de la lectura del diario del botánico.

También hemos de destacar que la visita realizada por Cavanilles a la cueva de les Dones, no tuvo lugar durante esta tercera excursión del año 1792, sino que la efectuó un año antes, según hemos visto con anterioridad. Hemos creído oportuno poner de relieve estas dos circunstancias, debido a que cuando se lee la crónica definitiva del paso de Cavanilles por nuestra zona en las “Observaciones…” no se especifican claramente ambas situaciones.

Como conclusión al estudio de nuestro personaje, traigo a esta página la opinión de dos de nuestras más preclaras mentes científicas. Fue Cavanilles, en palabras de Joan F. Mateu Bellés (1995) un “trabajador infatigable, constante, obstinado y comprometido con una empresa que, por su capacidad y magnitud, resulta casi imposible a nuestros ojos”.

Otra opinión sobre Cavanilles a tener muy en cuenta, es la de Vicent M. Rosselló i Verger (1996), y que dice así: “Hay que agradecer al abate una impresionante información geográfica, agraria, demográfica, económica, etnográfica, lingüística, arqueológica…” 

Pero antes de pasar a exponer el extracto de las “Observaciones…” en que se recogen las impresiones de Cavanilles sobre nuestro pueblo, quiero hacer un par de anotaciones para un mejor conocimiento de sus datos. Así, cuando nos informa de la producción agrícola, utiliza un símbolo (#) que seguramente resultará desconocido para la gran mayoría de lectores; este símbolo, precedido de una cantidad, es un coeficiente multiplicador por miles, o sea que, si nos habla de 100#, equivale a 100 000.

Por otro lado, y como segunda anotación, voy a incluir una tabla de equivalencias de actualizada de pesos y medidas, basada en la Agenda 1995 de la Conselleria d’Agricultura, Pesca i Alimentació, de la Generalitat Valenciana, unidades de medida utilizadas con frecuencia en las obras de Cavanilles:

                        Arroba= 12’78 kg

                        Arroba de aceite= 11’93 litros

                        Cahíz= 201 litros

                        Fila (de riego)=  69’6270 litros/segundo

                        Hanegada= 832’0964 metros cuadrados

                        Legua= 6’0370 metros

                        Libra= 355 gramos

                        Onza= 29’58 gramos

                        Palmo= 0’22 metros

                        Vara= 0’906 metros

                        Toesa= 1’949 metros

Otros aspectos que Cavanilles menciona en las “Observaciones…”, y que también pueden resultar de interés para el lector, tiene que ver con datos relevantes a tener en cuenta si se quiere conocer la opinión del botánico. Así, por ejemplo, en la página 68 del Libro Primero nos presenta una descripción del curso del río Júcar, desde la localidad de Cofrentes hasta la de Antella. En la página 78 del mismo Libro menciona los Señoríos.

En las páginas 298 y 300 de la reedición del Libro Segundo nos da su visión particular de la repoblación forestal de los montes.

En la página 80 de la reedición del Libro Tercero nos comenta Cavanilles las particularidades del habla en la Canal de Navarrés y alrededores. Finalmente, en la página 82 del mismo Libro, explica las dificultades que encontró a la hora de explorar los montes de Tous y de Dos Aguas.

Y ahora sí; sin más rodeos, añado la copia facsímil alrededor de la cual estamos moviéndonos. Espero sea leída con atención y sirva de provecho todos los lectores. Acompaña a este texto dos dibujos a plumilla de la cueva de les Dones, que aparecen en la reedición que llevó a cabo BANCAJA en la conmemoración de los 200 años de la primera edición de las “Observaciones…”

 Pincha aquí para ver las impresiones de Cavanilles

TODOS LOS SANTOS FRENTE A HALLOWEEN

Voy a transcribir, con la debida autorización de su autor, unas reflexiones publicadas por el cronista oficial de la localidad de Otos (Vall d’Albaida, Comunitat Valenciana), Daniel Alfonso, alrededor de la celebración de estas efemérides.

 

Aprovechando la celebración de la festividad cristiana de Todos los Santos, y su paralela fiesta pagana importada de la cultura anglosajona, he creído oportuno recoger las impresiones de Daniel Alfonso y dejarlas plasmadas en esta página web, para que veamos cómo ha evolucionado la celebración de esta festividad de marcado carácter tradicional.

 

Dice así el cronista Alfonso:

 

“Con toda probabilidad, Todos los Santos es la celebración que más se ha transformado en el calendario festivo. Con un cambio de tal magnitud que el tradicional Todos los Santos y el moderno Halloween son casi antagónicos y reflejan a la perfección dos sociedades con dos enfoques de la vida casi opuestos.

 

En el origen, el cristianismo adoptó antiguas creencias relacionadas con el culto a los muertos en pleno otoño, cuando la noche le gana al día y los árboles pierden las hojas, configurando la festividad de Todos los Santos y al día siguiente la de las Almas. Unos días que para la sociedad era un momento triste de reencuentro con los antepasados, de visitar sus tumbas y de ofrecerles flores como recuerdo de su pasado. De reunirse las familias y de volver la vista atrás en las conversaciones mantenidas con un cierto espíritu de pertenencia común. De hablar sobre el pasado, el presente y el futuro entre los familiares y los vecinos que se reencontraban con nostalgia en el cementerio.

 

La actual celebración de Halloween se encuentra en plena expansión y manifiesta una ruptura con la sociedad tradicional, fruto de una concepción de la vida totalmente diferente. El 31 de octubre es un día de disfraces que banalizan la muerte. A menudo con botellones hasta la madrugada, donde no se come pasteles de “Tosantos” ni panecillos de mazapán (panellets), sino que se ingiere mucho alcohol, como hacían en la mitológica fuente del Olvido. Pero en ese contexto la protagonista es una muerte superficial y efímera que no tiene ninguna relación con la defunción de familiares ni amigos, sino que se trata de un momento de diversión, de un segundo carnaval tematizado de brujas y calaveras. Y al día siguiente, el 1 de noviembre, es el momento de descansar de la gran fiesta anterior. Un cansancio físico que pone difícil vestirse con la mejor ropa de los domingos (mudarse) para visitar a los antepasados en el cementerio, pero también un replanteamiento mental que deja de lado quedar con las tías y las primas para ir a un lugar feo donde te cuentan historietas aburridas puesto que, quien ha muerto ya es pasado.

 

Podemos ver cómo la transformación de Todos los Santos va más allá de la diferencia entre disfrazarse el 31 de octubre o mudarse el 1 de noviembre. Manifiesta una desmemoria colectiva que rompe con las raíces del pasado y que prioriza vivir un presente sin perspectiva temporal. Pero también pone de manifiesto unas estructuras familiares que han cambiado mucho, un poder de los comercios por vender más en la era del consumismo (tampoco se ve ninguna campaña publicitaria ni ninguna noticia mediática referidas a Todos los Santos) y un ejercicio de pensamiento único y superfluo que, progresivamente, nos hace ser más dóciles.”

Me he tomado la licencia de alterar el orden cronológico que hasta ahora venía siguiendo en la publicación de noticias antiguas en esta sección, para poder incorporar la primera de las que hoy presento.

El texto de la noticia que comento me ha llegado en una fotocopia del diario LAS PROVINCIAS por gentileza de Hena Lorente Sáez, nieta de más edad del capitán de Infantería, don Vicente Lorente Sáez, natural de Millares, el cual intervino en la Guerra del Rif, en Marruecos; guerra que dio comienzo en el año 1921 y que finalizó en el mes de mayo del año 1927. Curiosamente, y para celebrar el final de la contienda, una parte del ejército español que combatió en Marruecos eligió Millares para tal fin.

Fueron miles los soldados españoles que perdieron la vida en esta cruenta guerra, por lo que no es de extrañar la enardecida alegría de la población civil al finalizar las acciones bélicas en el norte de África.

Todo un detalle el del capitán Lorente que se desplazó, desde su lugar de acuartelamiento, con parte de la tropa bajo su mando a celebrar el final de dicha guerra hasta su pueblo natal, y compartir unas jornadas con sus familiares y paisanos.

Me comentó Hena, la nieta del capitán, que ella había recibido esta fotocopia del periódico citado a través de otro de nuestros paisanos, Vicente J. Galdón Pérez, hace ya un tiempo. Para mí ha supuesto una inmensa alegría tener conocimiento de estos hechos y, por ello, he decidido compartirlos con los lectores de esta sección de la página web municipal.

Por supuesto que no puedo dejar de expresar mi más sincero agradecimiento a estas dos personas, a Hena por facilitarme la fotocopia, y a Vicente J. por rescatar este excepcional documento de nuestra historia local. Muchísimas gracias a ambos.

Tras la inclusión de esta “nueva noticia” continuaré con otro puñado de noticias antiguas, las cuales forman parte de la presente entrega.

 

LAS PROVINCIAS. Sábado, 22 de octubre de 1927. Página 2

DESDE MILLARES

FIESTA DE LA PAZ

La Corporación Municipal de Millares acordó celebrar el feliz término de la campaña de Marruecos con los siguientes festejos patrióticos:

Día 17.- Los cuarenta y siete soldados vestidos con sus correspondientes uniformes y en correcta formación, presididos por el digno Ayuntamiento, juez, maestro, cura y don Vicente Lorente Sáez, capitán del Ejército, se dirigieron al templo, en donde se celebró con solemnidad el santo oficio de la misa y se cantó un solemne “Te Deum”, terminado el cual habló el celoso y culto cura con referencia a la fiesta, empleando frases apocalípticas para España.

Luego en el Ayuntamiento se obsequió a los soldados con cigarros y licores; y a las dos de la tarde se les sirvió una paella, puros, vinos y licores, reinando durante ella la mejor armonía y entusiasmo.

Por la noche, solemne procesión en honor al Santísimo Cristo de la Salud, cuyas andas eran llevadas por soldados de África.

Después del acto religioso se cantó la “Canción del soldado” por las calles del pueblo, y al medio día los niños de la escuela recibieron con aplausos y vítores a los soldados y autoridades, y canciones dentro del local de dichas escuelas y al son de la Marcha Real, se sacó la bandera y se cantó la “Canción del soldado”, finalizándose dicho acto con vivas a España, al Ejército y al Rey.

Luego comida suculenta, en la cual la alegría no decayó ni un momento, solemnizando dichas fiestas con pasacalles con instrumentos de cuerda y cantos regionales y patrióticos, finalizando al anochecer con los vivas de reglamento dados por el capitán y contestados por un millar de voces.

El alcalde don José Sáez Pérez y el señor don Vicente Lorente, capitán del Ejército, han merecido muchas felicitaciones por la organización de estas fiestas.

 

Aunque en esta ocasión no vamos a transcribir ninguna noticia relativa a Millares aparecida en la prensa escrita, hemos creído conveniente divulgar el contenido de un artículo aparecido en un medio de comunicación y que refleja las impresiones de un ilustre visitante de nuestro pueblo y sus alrededores.

 

VALENCIA ATRACCIÓN. Núm. 33. Febrero de 1946

La “comarca” de Dos aguas, por Vicente Badía

Millares es otro macizo montañoso, situado a la derecha del Júcar, y puede considerarse su término de 140’75 [sic] kilómetros cuadrados (para 1 466 habitantes) como una iniciación de la subida a la imponente Muela de Cortes.

Las vertientes de Millares dan sus aguas al Júcar, directamente o mediante el río Escalona, al que van a parar mediante barrancadas que parecen cortadas a pico y en las cuales suelen despeñarse las cabras monteses al huir de los cazadores.

Es uno de los pocos parajes del territorio nacional en que suelen verse ejemplares de esta “capra hispánica” y en el que abundan los gatos monteses, que en nuestras tierras reciben  el nombre de “gats cervals”. Abundan también liebres, conejos, perdices, lobos, zorros, tejones, etc.

Junto a un cerro en cuya cumbre se ven los restos de un castillo medieval existe su caserío de Cavas. En otros parajes, los de Canillas y Cuarentena. Pero el caserío más importante es el que se ha formado a base del Salto de Hidroeléctrica, a cuyo servicio se congrega poco más de un centenar de habitantes.

La vida económica de la población es muy similar a la de Dos Aguas y Cortes. Es muy intenso el comercio de lana y la producción doméstica de lo que allí llaman “alborgas”, y que son unas alpargatas de esparto que gozan de gran estimación en los mercados a donde las llevan.

Su nomenclatura toponímica es interesante: el Sabinat [Sabinar], Seca, Pileta, Canillas (ramblas), las Donas, Fuentecicas, Blanca, Pantano, Nacimiento (fuentes), los Tejones, las Palomas, las Donas, Tosca, Maravillas [¿?] (cuevas), notabilísimas estas y muy dignas de ser visitadas.

NOTA: Texto extraído del Boletín mensual editado por Miguel Aparici Navarro.

 

Revista IBÉRICA. Barcelona, 1 de febrero de 1954. Pág. 102

Instalaciones de la Sociedad Hidroeléctrica Española. Por Ignacio Puig, S.I.

(…) “Al tratar de continuar las obras para completar el proyectado Salto de Dos Aguas, se examinaron las ventajas e inconvenientes que podría ofrecer la prolongación del sifón y el canal, según el proyecto presentado, comparándolo con los que se obtendrían mediante el establecimiento de una nueva presa aguas abajo del Salto de Cortes de Pallás [que conocimos, hasta su desmantelamiento con el nombre de Rambla Seca]. Pero el peligro de que una avería en el primer tramo del canal dejaría fuera de servicio las dos centrales, y la conveniencia de construir el canal por la otra margen [por la margen derecha] del río Júcar como consecuencia del estudio detenido del terreno, fueron las principales razones que decidieron a la “Hidroeléctrica” a adoptar como definitiva y de servicio permanente la central de Cortes de Pallás y construir aguas abajo una nueva presa con la central correspondiente, que se llamará de Millares, no obstante el mayor costo de esta solución, por tener que ir en túnel el recorrido del canal”. (…)

[Aclaremos que el proyecto inicial tenía previsto tomar las aguas del Júcar en Cofrentes, unos cien metros después de la confluencia de este río con el Cabriel. Desde aquí se conduciría el agua desviada mediante un canal, casi todo él a cielo abierto, por la margen derecha, primero, pasando a la margen izquierda, mediante viaducto después, para llevar este caudal de agua hasta una central subterránea que se ubicaría en el término de Dos Aguas, y que restituiría las aguas de nuevo al Júcar en el barranco de Falón. Los pros y los contras, y la decisión final adoptada han quedado expuestos más arriba.]

(…) “Con respecto al Salto de Millares, la Hidroeléctrica Española, después de haberse decidido a la construcción de un nuevo salto, en vez de la prolongación del antiguo de Cortes, procedió al emplazamiento de la presa, tomando como base el examen geológico de los terrenos de ambas márgenes verificado por el ingeniero de minas don Primitivo Hernández Sampelayo.

El Júcar, en casi todo el trayecto comprendido entre la presa del Salto de Cortes de Pallás en Cofrentes y el lugar de emplazamiento de la del Salto de Millares, parecía correr lamiendo una falla geológica en la margen izquierda, pero al abrirse nuevas sendas y caminos se conoció mejor el recorrido de esa falla, y se encontró que, a unos 1800 metros aguas abajo del desagüe del Salto de Cortes de Pallás, presentaban ambas márgenes una disposición favorable para cimentar una presa de altura. Sin embargo, no se construyó semejante presa porque esto hubiera requerido examinar bien todo el vaso del embalse y corregir los defectos de impermeabilidad si las aguas hubieran rebasado la falla indicada. [Recordemos los problemas de filtraciones surgidos en el embalse de Cortes II, una vez se procedió a su llenado para la puesta en servicio de la central a pie de presa que allí se construyó]. Por eso se desistió de una presa de altura y se procedió a la construcción de una simple presa de derivación de solo 16 metros de altura, que no afectase al Salto de Cortes y no ofreciese peligro de fugas en el vaso. El embalse total útil ha resultado ser de 400 000 metros cúbicos. El canal de derivación tiene una longitud de 17 kilómetros y una capacidad de 55 metros cúbicos de agua por segundo. Todo él va en túnel y por la margen derecha, hasta el salto llamado de Millares, por hallarse en el término municipal de este pueblo.

El Júcar, al igual que entre Cofrentes y el Salto de Cortes de Pallás, corre también en este segundo trayecto que va desde este último salto al de Millares por el fondo de un verdadero cañón con las laderas muy abruptas. Por esto resultó difícil hallar el lugar apropiado para el emplazamiento del salto con la central correspondiente. El salto resulta ser de 141 metros y la potencia de 80 400 Kw, producida por tres generadores [fabricados por General Electric] de 20 000 Kw cada uno, y un cuarto generador [de la empresa suiza Brown-Boveri] de 20 400 Kw”. (…).

[En el año 1998, la presa, parte del canal subterráneo y la central de Millares quedaron fuera de servicio, al entrar en explotación el embalse de El Naranjero, por un lado, y por la elevación de la altura de la pared de la presa de Tous, aguas debajo de Millares, por otro lado. La central pasó de ser en superficie a estar ubicada en una caverna excavada a pocos metros del emplazamiento primitivo; el canal, por su parte, vio reducida su longitud, puesto que ahora toma las aguas del Naranjero. El total de grupos alternadores se ha reducido de cuatro a dos, y con ello también su potencia, pues ahora es de 68 000 Kw.]   

 

 

CIRCULAR MENSUAL. PARROQUIA DE ENGUERA. Octubre 1957

El día 9 de febrero tomó posesión de la Parroquia de Millares el sacerdote de Enguera, Reverendo D. Antonio Marín Gómez, que acudió acompañado por el Señor Arcipreste, el Señor Alcalde, familiares y amigos. Tuvo un recibimiento cordialísimo. En el emotivo acto de toma de posesión, el nuevo Cura dirigió unas sentidas palabras a sus nuevos feligreses. El grupo de enguerinos marchó después del acto a visitar el magnífico Salto de Millares, siendo atendido por el personal de la empresa que mostró las modernísimas instalaciones de la central eléctrica.

 

 

 

Para finalizar la presente entrega, traigo a esta sección la noticia del luctuoso accidente sufrido por el autobús de línea en las proximidades del Salto de Millares.

 

A B C. Madrid, 21 de mayo de 1958. Edición de la mañana

SE DESPEÑA UN AUTOBÚS CERCA DE MILLARES Y RESULTAN MUERTOS SUS TRES OCUPANTES

Valencia 20. Noticias del pueblo de Millares dan cuenta de que en aquel término municipal, y en el lugar denominado “El Vertedero”, volcó un autobús que hace el servicio entre el Salto de Millares y Valencia, resultando muertos sus tres ocupantes: el conductor, Pedro Manzano, de veintisiete años, y los dos únicos viajeros, el matrimonio compuesto por María Navarro Sarrión [sic], de cincuenta y un años, y su esposo, cuyo nombre, de momento, se desconoce.

El vehículo, de matrícula de Valencia, que efectúa el viaje en días alternos, había salido con dirección a esta capital, del poblado de Millares, en el que la Hidroeléctrica posee un Salto. No llevaba más que a dichos pasajeros cuando, escasamente a unos seis kilómetros de la salida [dato erróneo], después de atravesar el segundo túnel, enclavado en lo más alto de la pendiente, se caló, al parecer, el motor del autobús, que inició la marcha hacia atrás. Aún dio tiempo al cobrador del vehículo para apearse y tratar, precipitadamente, de contener con piedras el descenso, pero no lo pudo evitar, quizá porque tampoco respondieran los frenos, y el autobús se precipitó por el despeñadero, a una altura de cerca de 200 metros, dando varias vueltas de campana.- Mencheta.

NOTAS: A todos aquellos que vivíamos en el Salto de Millares, este trágico accidente del “correo” (así llamábamos a este medio de transporte) nos marcó nuestras vidas; especialmente a tres trabajadores de la central, quienes al finalizar el turno de la noche de regreso a sus domicilios, fueron testigos directos del momento en que el autobús desaparecía en la última curva visible desde el poblado de viviendas y, al instante, lo vieron retroceder marcha atrás y despeñarse por el precipicio. Fueron los que dieron la voz de alarma al resto de vecinos, aunque algunos ya habían salido de sus casas al escuchar el estruendo de hierros y piedras ocasionado por el accidente.

Respecto a la distancia recorrida por el vehículo hasta el lugar del accidente, hay que aclarar que fue de algo menos de los dos kilómetros y no los seis que aparecen reflejados en el texto de la noticia.

Las identidades exactas de los fallecidos eran: el conductor, Pedro Manzano Ruiz, de 27 años de edad y natural de Valencia; la mujer, María Navarro Carrión, natural del vecino pueblo de Dos Aguas; y su marido, Ángel Pardo Lafuente, de 64 años y natural de Cofrentes. Este matrimonio había estado pasando unos días en casa de su hijo, que era empleado de la central hidroeléctrica.

Aunque la noticia aparece publicada en este periódico de Madrid con fecha 21 de mayo, el accidente ocurrió poco después de las seis de la mañana del día 20 de dicho mes.

 

    LA IMAGEN PEREGRINA DE LA “MARE DE DÉU”

VIENE A MILLARES

Dentro de los actos con motivo del Año Jubilar del Centenario de la Coronación Pontificia de la imagen de la Mare de Déu dels Desemparats, la localidad de Millares acogió ayer, día 30 de junio, la visita de la imagen peregrina de la Geperudeta.

El día 12 de mayo del año 1923, con la asistencia del rey Alfonso XIII y su esposa, fue coronada la imagen por el cardenal de Valencia, Enrique Reig i Casanova, y haciéndole entrega de la corona el alcalde de Valéncia, Juan Artal, declarándola, por tanto, reina de los cielos y de la tierra. Para esta efeméride se escribió el “Himno de la Coronación”, el cual es el Himno Oficial de la Virgen de los Desamparados.

Con el fin de dar la bienvenida a Millares a la imagen peregrina, se enramaron dos tramos de la travesía del pueblo, único itinerario al que podía acceder el vehículo que la transporta, dada la estrechez y elevada pendiente del resto del callejero urbano.

La expectación que levanto este acto entre la población se fue incrementando conforme transcurría la jornada. Por fin, alrededor de las 16:00 horas, hizo su entrada en la población, por el acceso de la carretera que viene de Dos Aguas, el Maremòvil, arrancando una sonora salva de aplausos entre las personas asistentes. Tras un breve recorrido por la mencionada travesía, recibiendo lluvias de pétalos y vítores y aplausos, la comitiva se detuvo en las inmediaciones de la Casa Consistorial.

Aquí, entre muestras de fervor y devoción, las personas asistentes entonaron el cántico de una Salve y se volvieron a repetir los vítores y aplausos a la Mare de Déu. Seguidamente fueron posando ante la imagen todas aquellas personas que quisieron guardar un recuerdo gráfico de tan emotivo momento.

Tras esta corta estancia en nuestro pueblo de la imagen peregrina, el Maremòvil reemprendió su ruta con el fin de visitar otras localidades.

Nos sentimos muy honrados por haber podido participar en los actos de celebración de este Año Jubilar, al igual que otras muchas más localidades de la Archidiócesis Valentina, sentimiento que quedó reflejado en el semblante de los asistentes al acto.

                       

 Galería de fotos

        

                

 

El relieve de la superficie de la corteza terrestre ha ido cambiando continuamente a lo largo de los 5.000 millones de años que tiene la historia geológica del planeta Tierra. Nuestro ciclo vital no nos permite visualizar grandes cambios en el paisaje, si exceptuamos, claro está, el impacto causado por la actividad humana debido a la construcción de infraestructuras viarias (carreteras, trazados ferroviarios, puertos,…), crecimiento de los núcleos urbanos, etc.

Pero ciñéndonos al origen natural de los cambios exteriores de la corteza terrestre, hemos de aceptar nuestra incapacidad para detectar esos lentos cambios que van conformando el aspecto del paisaje orográfico que nos rodea.

En alguna ocasión todos nosotros hemos sido testigos de bruscos cambios en el paisaje, al menos en el ámbito local; estas situaciones las hemos podido observar tras un episodio de lluvias abundantes que suele desembocar en un desprendimiento de tierra, más o menos voluminoso (sulsía, en el habla de Millares). No hay que olvidar que las laderas de las vertientes del río Júcar constituyen un tipo de relieve muy inestable y en el que se producen con frecuencia este tipo de desprendimientos. Recordemos los habituales cortes de tráfico en la carretera que nos une con Dos Aguas, o el desprendimiento que dejó aislada la localidad de Cortes de Pallás en el mes de abril del año 2016. Afortunadamente estos sucesos geológicos no han ocasionado desgracias personales.

Pero esto no ha sido siempre así; buena prueba de ello es el conjunto de noticias que hemos rescatado para el “Rincón del Cronista”. En las páginas de un periódico de ámbito nacional, LA VOZ, y otro de tirada regional, LAS PROVINCIAS, se detalla un suceso ocasionado por el efecto de las lluvias torrenciales que tuvieron lugar en el mes de febrero del año 1.933, afectando a uno de los poblados de obreros durante la construcción de la primera central de Hidroeléctrica Española en el término de Millares. El relato de la noticia aparecido en las páginas de LAS PROVINCIAS resulta estremecedor por la cantidad de detalles que nos transmite el periodista.

Mi tío, Vicente Galdón, el Pincho, trabajó en la construcción de la central y, posteriormente, como oficial de máquinas en dicha central. De él recuerdo oírle contar en alguna ocasión este suceso. Mientras tuve poca edad no fui consciente del alcance de la tragedia; fue al alcanzar la adolescencia cuando asumí la dimensión de la gran desgracia que se había producido bastantes años atrás.

Así pues, esta novena entrega está dedicada íntegramente a rememorar esta catástrofe y, de modo especial, a las pobres víctimas que causó.

 

LA VOZ. Madrid. Lunes, 20 de febrero de 1933. AÑO XIV, Núm. 3792. Pág. 12

EN EL PUEBLO DE MILLARES

Se desprende un peñasco, aplasta varias casas y de ellas van extraídos seis cadáveres

VALENCIA 20 (3’30 t.).- En la población de Millares se ha desprendido un peñón, que fue a caer sobre unas barracas habitadas por varios obreros. Hasta ahora van extraídos seis cadáveres y se supone que hay algunos más sepultados entre los escombros. En el Gobierno Civil no han facilitado más detalles de esta catástrofe.

NOTA: Bajo el título “LAS ROCAS MORTALES DE MILLARES”, se dio amplia y detallada información de este infortunio, en las páginas del diario LAS PROVINCIAS, de Valencia, de fechas 21, 22, 23 y 25 de febrero de 1933, que reproducimos a continuación.

 

LAS PROVINCIAS. Martes, 21 de febrero de 1933. Páginas 2 y 12

INFORMACIÓN LOCAL. NOTICIAS

(…) Cerca de Millares ocurrió el desprendimiento de un peñón que causó la muerte de varios obreros y algunos heridos. El hecho ha producido en nuestra ciudad dolorosísima impresión, y como de costumbre duélese la gente de que no se advirtiese con antelación el peligro (…)

EN EL GOBIERNO CIVIL. DESPRENDIMIENTO DE TIERRAS

El Gobernador Civil, señor Doporto, al recibir ayer a los periodistas, manifestó que un grave suceso había tenido lugar en las proximidades de Millares, acarreando la muerte de varias personas, cuyo número exacto todavía no se conoce. El suceso había tenido lugar a consecuencia del desprendimiento natural de tierras ocasionando la caída de un peñón de grandes dimensiones sobre unas chabolas de obreros. Los muertos que pudo contarse fueron seis, y varios heridos, pero se supone que entre los escombros habrán quedado tres o cuatro muertos. El lugar del suceso está próximo a la residencia del médico, y merced a ello los heridos estuvieron muy bien atendidos desde los primeros momentos.

HORRIBLE CATÁSTROFE EN MILLARES

Debido a los efectos del temporal hubo un desprendimiento de 1.200 metros cúbicos de piedra que sepultó varias chabolas y con ellas a numerosos obreros que allí se habían refugiado. Resultaron seis muertos y ocho heridos y permanece todavía entre los escombros una mujer con sus tres hijos.

Una terrible catástrofe ocurrió ayer a primera hora de la mañana en el pueblo de Millares y ha causado numerosas víctimas, todas ellas obreros de la Hidroeléctrica Española, que se encontraban trabajando y que en el aciago momento de ocurrir la desgracia habían buscado refugio huyendo del temporal en las chabolas allí existentes. La fatalidad ha hecho presa una vez más en los humildes. Muchos son los hogares que hoy quedan sin amparo o lamentan la pérdida de un ser querido. En toda la zona de Millares ha producido el suceso honda consternación, lo mismo que en Cofrentes y otros pueblos de donde eran naturales las víctimas del suceso.

EN LOS PRIMEROS MOMENTOS. A las cinco de la mañana, y cuando descargaba sobre Millares un fuerte temporal de agua y nieve, las brigadas que trabajan en el Salto de Millares en el punto denominado el Barranco del Agua [la localización no es correcta; las chabolas se hallaban en una explanada junto al río, muy cerca de la boca de entrada al túnel carretero que daba acceso a la central hidroeléctrica], buscaron refugio en varias chabolas allí existentes, buscando un descanso y refugio. Pocos momentos después, debido a las filtraciones del agua, el terreno reblandecido cedió, arrastrando una superficie de unos 1.200 metros cúbicos de piedras y tierra que se despoblaron sobre las referidas chabolas, destruyéndolas y sepultando a los que allí se habían cobijado. Como el lugar donde ocurrió la catástrofe está situado en una zona cercana a la Central, así como a las viviendas de los empleados, Hospital de la Sociedad, talleres, fonda y otras dependencias, el formidable ruido y los angustiosos gritos hicieron salir a los empleados que se hallaban de guardia y levantar de sus lechos a los que se encontraban entregados al descanso. Los primeros momentos fueron terribles, pues debido al agua torrencial y a la poca luz aún existente, nada se podía ver y sólo adivinar la desgracia que acababa de ocurrir por los lamentos y voces de socorro. Momentos después, algunos que pudieron salvarse de la catástrofe, acudieron allí, y presas de la excitación consiguiente, dieron cuenta de lo ocurrido. Inmediatamente se dio la voz de alarma y, con inusitada rapidez, se organizaron los trabajos de salvamento.

COMIENZAN LOS TRABAJOS. Todos los obreros de la Hidroeléctrica se presentaron inmediatamente en las oficinas, donde el ingeniero jefe de obras, D. Joaquín Guinea, secundado por D. Joaquín Bustamante y D. Ignacio Pinedo, personal técnico y jefes de brigada se encontraban en aquel lugar. En pocos instantes partieron al lugar del suceso varias brigadas con el material necesario para proceder a su rápido desescombro. Los trabajos comenzaron con gran denuedo, tanto es así que a las seis de la mañana se había logrado extraer a ocho heridos y seis cadáveres.

LOS HERIDOS SON CONDUCIDOS AL HOSPITAL. Los heridos fueron conducidos al Hospital que la Sociedad Hidroeléctrica Española posee, y al frente del cual figura el competente médico D. José Malboysson, quien inmediatamente, y en unión del médico titular de Millares, que había sido avisado telefónicamente, procedieron con el resto del personal facultativo a curar a los heridos, con el siguiente orden: Manuel Muñoz, que presenta la fractura abierta de la pierna y probable fractura de cráneo; Enrique Gómez, fractura de ambas piernas, estos dos graves; José Onrubia Jiménez, Francisco Onrubia, Plácido Arocas, Felipe Carpio, Emilio Arocas y Eduardo Sobrino, estos últimos, uno presenta la fractura del codo, otro la fractura de la octava, novena y décima costillas izquierdas, y el resto contusiones de pronóstico leve. Todos ellos son naturales y vecinos de Cofrentes.

LOS MUERTOS. Los cadáveres extraídos son los siguientes: Eleuterio Jiménez, casado; Benjamín Ródenas, casado; Pedro Saval, soltero; José Correcher, soltero; Emilio Guipuy e Hilario Baeza. Los cinco primeros vecinos de Cofrentes y el último natural de Fuentes (Cuenca).

ENTRE LOS ESCOMBROS SE CREE QUE EXISTE EL CADÁVER DE UNA MUJER CON SUS TRES HIJOS. Durante todo el día de ayer continuaron sin descanso los trabajos de salvamento. Los enormes bloques de piedra y la tierra que formaban un inmenso montón sobre las chabolas han sido poco a poco excavados por las brigadas de obreros, adoptando infinitas precauciones para que no ocurrieran desprendimientos. Se busca a una mujer, llamada Rosa López, natural de Albarracín (Teruel), que es esposa de un guardia nocturno de la Central, que en el momento de ocurrir la desgracia estaba prestando servicio, debiendo su visa a esta circunstancia. Con esta desgraciada mujer estaban sus tres hijos, y se supone que los cuatro hayan perecido. Los trabajos continúan sin interrupción y unas brigadas se suceden a las otras, y el vecindario de Millares más el de Cofrentes, que han acudido en gran número al lugar del suceso, coopera con gran ardor a los trabajos de salvamento. Durante la noche continuaron éstos, pues es el propósito de no descansar hasta que haya sido encontrada la desgraciada mujer y los tres pequeños. El juez de instrucción de Ayora, con el personal a sus órdenes, instruye diligencias.

 

LAS PROVINCIAS. Miércoles, 22 de febrero de 1933. Pág. 3

EN EL GOBIERNO CIVIL. ACERCA DEL DESPRENDIMIENTO DE TIERRAS

Las víctimas causadas por el desprendimiento de tierras fueron trasladadas a Cofrentes, previa autorización del señor Doporto. Continúan los trabajos de desescombro, suponiéndose que se hallan sepultados una mujer con sus tres hijos.

Durante toda la mañana de ayer se continuó trabajando con intensidad en busca del cadáver de la infortunada Rosa López y sus tres hijos que permanecían sepultados bajo los escombros de la chabola. La ansiedad de las gentes hacía concebir halagüeñas posibilidades de que hubieran podido conseguir salvarse la madre y los tres pequeños, pensando que quizá pudieran haberse refugiado en alguna oquedad del terreno, ya que las construcciones o chabolas estaban adosadas por su parte posterior a la montaña y ofrecían huecos posibles de aprovechar. En previsión de que esto que decimos anteriormente pudiera ser una realidad, la Compañía Hidroeléctrica Española dispuso que se practicasen unas catas en el terreno por distintas partes y que se aprovecharan además todas las ranuras existentes para introducir por ellas unos tubos de goma de una longitud de más de mil metros, por los cuales, desde la Central, se inyectaba aire incesantemente. Por desgracia, como se verá más adelante, todos estos trabajos resultaron infructuosos. De todos los pueblos cercanos acudieron multitud de vecinos que se reunieron en el lugar del suceso, y sus comentarios eran de viva condolencia por lo acontecido. Uno de los que acudió desde los primeros momentos fue el alcalde de Cofrentes, D. Segundo Pardo, que se dedicó a atender a los familiares de las víctimas.

Los trabajos de desescombro se realizaban lentamente y con infinitas precauciones para que no ocurriesen nuevas desgracias. A las once y media de la mañana se descubrieron los primeros vestigios de nuevas víctimas. Sobre las piedras, y horriblemente destrozados junto con restos de hojalata de la techumbre y maderos, apareció parte de la cama y ropa de la misma. Más tarde, después de quitar algunos pedruscos, apareció una masa informe que se supuso fuera una cabeza, porque estaba adherida a la masa una larga mata de pelo. Esto hizo suponer que la cabeza pertenecía a la desgraciada Rosa López. En aquel momento un enorme pedrusco, que con la emoción del momento no había sido debidamente apuntalado, comenzó a oscilar, dando el tiempo preciso a los obreros para retirarse. El bloque de piedra, de un metro y medio de alto por dos de ancho, cayó sobre los excavado entorpeciendo la labor. Fue preciso amarrar el bloque con cadenas y cuerdas y que tiraran de ella unos cien hombres, y de esta manera se pudo conseguir apartar el pedrusco y continuar la labor interrumpida a las cinco de la tarde.

Una hora después era descubierto el cadáver de la infortunada madre y el de su hijo pequeño. Ambos murieron aplastados horriblemente. Poco después eran descubiertos los cadáveres de los dos hijos mayores, quienes también murieron aplastados. La escena que se desarrolló fue desgarradora. El padre y marido de las cuatro víctimas, Gregorio Tornero, a la vista de los cuerpos mutilados de su familia estuvo a punto de enloquecer. El juez de instrucción de Ayora, D. Tomás Pereda, y el actuario, D. Rafael Aparicio, fueron avisados en la habitación que en el Hospital les ha sido destinada para instalar provisionalmente la oficina del Juzgado, y acto continuo el Juzgado se constituyó en el lugar donde habían sido extraídos los cuatro cadáveres, comenzando a instruir las correspondientes diligencias y ordenó su traslado al depósito del Cementerio. Los seis cadáveres extraídos el lunes en las primeras horas de la mañana y que, como éstos, también estaban depositados en el Cementerio, fueron dispuestos para la diligencia de la autopsia. Ésta tuvo logar a las diez de la mañana y les fue practicada por  el médico forense de Ayora, en unión del titular de Millares. El trabajo de estos facultativos fue minucioso y duró hasta las cuatro de la tarde. Después de esta diligencia, los cadáveres fueron trasladados en dos camionetas hasta Cofrentes, en cuyo Cementerio serán inhumados. El ayuntamiento de Cofrentes se ha hecho cargo de los cadáveres y ha decidido costear los gastos de entierro y habilitar el salón de sesiones del ayuntamiento para instalar allí la capilla ardiente. Hoy, a las once de la mañana, tendrá lugar el entierro. Al cadáver de la desgraciada Rosa y a los de sus hijos les será practicada hoy la autopsia y sus cadáveres recibirán sepultura en el Cementerio de Jalance.

Los heridos a causa de este suceso que se hallan hospitalizados en el local que para este objeto tiene la Compañía, continúan mejorando, dentro de su gravedad. Uno de ellos, el que se halla más grave, fue intervenido ayer mañana por el doctor Malboysson y el practicante, D. Bruno Mallen, con la cooperación del médico titular de Cofrentes, D. Francisco Pardo. La labor de todos ellos ha sido eficacísima y digna de los mayores elogios, pues a pesar del cansancio y del intenso trabajo desarrollado, todos permanecieron en pie sin descansar un solo instante, atendiendo a los heridos. El alcalde Valencia, D. Vicente Lambíes, haciendo honor a la hidalguía y nobleza de todo valenciano, ofreció el concurso del coche ambulancia municipal, caso de ser necesario para el traslado de algún herido. Igual ofrecimiento hizo, en nombre de la Diputación, el presidente accidental, Sr. Llerandi. Poco después salió en dirección a Millares el coche ambulancia del Instituto Provincial de Higiene que posee más capacidad para el traslado de varios heridos a la vez.

 

LAS PROVINCIAS. Jueves, 23 de febrero de 1933. Pág. 5

CRÓNICA DE SUCESOS

Dos heridos de la catástrofe de Millares ingresan en el hospital.

Ayer a última hora de la tarde ingresaron en el Hospital, donde fueron trasladados con el coche ambulancia de la Diputación, los heridos de la catástrofe de Millares, Enrique Gómez Muñoz y Manuel Muñoz Navarro.

 

LAS PROVINCIAS. Sábado, 25 de febrero de 1933. Pág. 3

EL ENTIERRO DE LAS VÍCTIMAS DEL DERRUMBAMIENTO DE MILLARES

(DE LA SECCIÓN CARTAS AL DIRECTOR)

Señor Director de LAS PROVINCIAS. Sobre las 19 horas del día 21, llegaron a esta localidad de Cofrentes, varios camiones de la Hidroeléctrica, conduciendo los cadáveres y familiares de los mismos, esperando todo el pueblo en masa y desarrollándose, a la llegada de los mismos, las escenas más conmovedoras que se conocerán en la vida, siendo imposible el poder detener a los numerosos familiares y amigos, a pesar de los grandes esfuerzos que por parte de las autoridades se habían tomado, pues ya que la fuerza del puesto de la Guardia Civil tenía tomadas todas las precauciones, de acuerdo con el celoso señor alcalde y juez municipal, fue del todo imposible el contener la avalancha, teniendo que desatender su cometido, dedicándose el médico titular a auxiliar a cuantas personas eran víctimas de desmayos- En un lugar adecuado se constituyó la capilla ardiente, en la que no sólo por los familiares, sino por centenares de personas fueron acompañados durante toda la noche.

A las diez de la mañana de ayer llegaron en camiones los señores ingenieros de la Hidro, juntamente con el jefe de la línea de la Guardia Civil de Ayora, y principió la escena a dicha hora con el paso de los cuatro cadáveres del vecino pueblo de Jalance, camino de su destino, y se procedió a formar la comitiva fúnebre; llegó el clero parroquial, desarrollándose las escenas más conmovedoras de la vida, haciéndose los responsos individuales, y eran sacados los cadáveres y organizándose la comitiva, cada cual con sus familiares, hasta la iglesia, y detrás figuraban en la presidencia las autoridades civiles, judiciales y militares, con los jefes de la Hidro y perdonas visibles de la población; hubo desfallecimientos en gran número. En el acompañamiento figuraba todo el pueblo sin excepción de ninguna clase; los maestros, con sus niños a la cabeza, y seguidos del personal, no sólo de la población, sino de los pueblos limítrofes, siendo muchos más los que hubieran acudido, pero la falta de medios de locomoción les impidió el poderlo hacer. En final, que las autoridades han dado una muestra de desvelo que jamás el pueblo de Cofrentes olvidará el sacrificio del alcalde y Ayuntamiento, que no han reparado en sacrificio alguno en el homenaje póstumo a sus hermanos. Pidiendo mil perdones y esperando de su indulgencia perdone las faltas de redacción cometidas, lo cual confío subsanará con arreglo a su alto criterio, pues sería más lo que pondría, pero es la hora de la salida y no hay tiempo disponible para repasar el original, queda de usted atento, su seguro servidor y suscriptor, D.  

 

NOTA: Terrible momento de la historia de Millares la que recogen estas cuatro crónicas periodísticas extraídas del Boletín mensual editado por Miguel Aparici Navarro.

No obstante lo anterior, hemos creído conveniente ampliar y corregir algunos datos que aparecen en ellas. Concretamente los que se refieren a la identidad exacta de las diez víctimas mortales (hay que hacer constar también el fallecimiento en Valencia de uno de los heridos que fueron trasladados al hospital, con lo que el total de fallecidos fue de once víctimas) y rendir un emotivo homenaje de recuerdo, aunque ninguno de nosotros hayamos tenido ocasión de llegar a conocerlos. Como el fallecimiento tuvo lugar en el término municipal de Millares, es en el Registro Civil de este Ayuntamiento donde constan las correspondientes actas de defunción, de donde hemos obtenido las identidades y la edad de estas diez víctimas. Sus nombres eran:

            Benjamín Ródenas García, 41 años. Casado.

            José Correcher Gómez, 25 años. Soltero.

            Pedro Lavall Pardo, 18 años. Soltero.

            Eleuterio Jiménez Martínez, 56 años. Casado.

            Emilio Guigó García, 32 años. Casado

            Hilario Baeza Villanueva, 37 años. Casado.

            Rosa Martínez Aspas, 28 años. Casada con Gregorio Tornero.

            Ricardo Tornero Martínez, 6 años.

            Miguel Tornero Martínez, 3 años.

            Lucía Tornero Martínez, 6 meses.

 

 

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