ILUSTRES VISITANTES DE MILLARES Y SUS IMPRESIONES 

Vamos a dar inicio a la publicación de una serie de artículos en los que iremos conociendo, tal y como vayan pasando los años, la opinión que causó a algunos ilustres viajeros su paso por Millares y que dejaron escritas sus experiencias. Unos, por medio de sus obras de carácter científico; otros, a modo de crónica periodística publicada en la prensa local de la ciudad de Valencia; y, finalmente, otros, dando una visión globalizada de carácter enciclopédico.

Todos ellos tendrán cabida en esta nueva sección que viene a sustituir la sección de noticias de antaño que hasta hace un tiempo ha estado activa. Hemos tomado la decisión de detenernos, de momento, en la recopilación y divulgación de más noticias antiguas debido a la proximidad de los acontecimientos y que, evidentemente, pierden en gran medida su esencia de “antigüedad”.

Daremos comienzo, pues, a esta sección con el testimonio sobre su paso por Millares del insigne botánico Cavanilles que recogió y plasmó a lo largo de su magna obra Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia (1795-1797).

Vayamos, pues, de entrada a profundizar un poco en la vida del botánico Cavanilles. Antonio José Cavanilles y Palop nació en Valencia, el 16 de enero del año 1745, y falleció en Madrid el 5 de mayo de 1804, a los 59 años de edad. Se caracterizó por ser un científico ilustrado, botánico y naturalista, siendo uno de los autores principales de la Escuela Universalista Española del siglo XVIII.

Estudió en la Universidad de Valencia, donde obtuvo los títulos de Maestro en Filosofía (1762) y Doctor en Teología (1766), siendo ordenado sacerdote en Oviedo en el año 1772. Dedicado a la docencia, marchó a París en 1777 como preceptor de los hijos del Duque del Infantado. Allí contactó con la Botánica adquiriendo los postulados del enciclopedismo, siendo de los primeros científicos españoles en utilizar los nuevos procedimientos taxonómicos (clasificación ordenada y jerárquica, especialmente de los seres vivos) de Carlos Linneo y una de las figuras más importantes de la ciencia ilustrada en España. Regresó de París en 1789 a causa de los desórdenes producidos por los acontecimientos de la Revolución Francesa. Durante su estancia en la capital francesa aprovechó para completar su formación científica en diferentes disciplinas, resultando principalmente atraído por la botánica.

A su regreso a Madrid, Cavanilles fue encargado oficialmente de estudiar la flora española. Comenzando por el territorio valenciano, a partir de 1971, realizó viajes por la Península Ibérica en los que recogió abundante material que sirvió de primer fundamento a su principal obra: “Icones et descriptiones plantarum quae aut sponte in Hispaniae crescunt” (Madrid, 1791-1801), cuyo significado es “figuras y descripciones de plantas que crecen espontáneamente en España o se albergan en los jardines”. En sus seis volúmenes incluyó numerosas plantas peninsulares, pero la mayor parte de su contenido está dedicado a especies americanas, filipinas y de diferentes partes de Pacífico que describió basándose en los herbarios, dibujos y en las plantas vivas del Jardín Botánico de Madrid procedentes, principalmente, de la expedición botánica a Nueva España (1783-1803) y de la Expedición Malaspina (1789-1794). Esta obra constituye una de las más importantes aportaciones a la botánica descriptiva, tanto por la altura y rigurosidad de su texto, como por la calidad de sus ilustraciones. También compuso un “Glosario de botánica en cuatro lenguas” (1795-1798).

Miembro de la Real Academia de Medicina de Madrid, fundó y dirigió los “Anales de Historia Natural” (1799-1804), revista que, a partir de su tercer volumen, cambió este título por el de “Anales de Ciencias Naturales”. En 1801 fue nombrado director del Real Jardín Botánico, en el que introdujo notables mejoras y en el que formó un destacado número de discípulos.

Como resultado de sus viajes por el territorio valenciano, Cavanilles publicó sus “Observaciones…” La accesibilidad de su contenido y el estar redactada en idioma entendible por un amplio número de lectores han convertido esta obra en la más popular de su autor, en detrimento del resto de su producción. Merece, no obstante, su prestigio por las notables contribuciones que contiene sobre disciplinas tan diversas como la botánica y la agricultura, las ciencias de la tierra, la economía y la demografía e, incluso, la arqueología. Esta obra se sitúa entre el grupo de libros aparecidos en España por aquellas décadas que tienen en común la descripción de la sociedad y el territorio: Canarias, Galicia, Baleares y Aragón.

Repasemos el resto de obras de Cavanilles. Es autor de las diez entregas de la “Dissertatio botánica” (1785-1790), de las “Icones…” (1791-1801), del “Hortus Regius Matritensis” y de numerosos artículos y manuscritos; fue promotor y colaborador de “Anales de Historia Natural”, director del Real Jardín Botánico de Madrid y miembro de las más prestigiosas academias europeas.

Para situarnos en el contexto del origen de las Observaciones, es necesario saber que Cavanilles se desplazó a Madrid en la primavera del año 1791, comisionado por el rey Carlos IV, siendo su objetivo inicial reunir materiales botánicos destinados a la confección del segundo tomo de las “Icones…”. En ese mismo año 1791, y de orden del rey, inició el reconocimiento del territorio valenciano, recorriendo los caminos del reino entre los años 1791 y 1793. Los recorridos por las tierras de las tres provincias duraron más de veinte meses distribuidos en tres campañas (1791, 1792 y 1793), poniendo de manifiesto una impresionante resistencia física para largas jornadas cabalgando a lomos de caballerías y caminatas a pie.

Nos detendremos, concretamente, en la tercera excursión del año 1792, llevada a cabo del 13 de junio al 13 de agosto, en la que se personó en nuestra localidad y acompañaremos a este ilustre viajero en su recorrido.

El día 16 de junio de ese año salió de Sumacárcer para el reconocimiento del congosto del Xúquer. Por la cuesta de Navarrés se encaminó hacia dicha población y, por la fuente de la Cadena, llegó hasta Millares; desde aquí se acercó junto al río Xúquer, coincidiendo que bajo el puente que lo cruza camino de Real, el cual fue levantado el año 1710, pasaba una maderada hacia Alzira que dirigían 110 hombres.

El domingo, día 17 de junio, abandonó Millares empleando cuatro horas en llegar al punto donde se baja para llegar a Cortes de Pallás [la conocida Cuesta de Millares] cruzando el “inculto y montuoso terreno” que separa Millares del empinado y peligroso descenso de la cuesta que lleva su nombre (de Millares).

El día 18 de junio decidió modificar sus planes de remontar el curso del Xúquer hacia Cofrentes y se encaminó hacia Enguera, pasando por Bicorp y Quesa, por el camino de la fuente de Canillas. Se da la circunstancia de que Cavanilles ya había estado en la localidad de Quesa en el año 1791 herbarizando su término y dibujando la famosa cueva de les Dones. Dedicó varios días a reconocer La Canal (Navarrés, Bolbaite, Chella y Anna).

Cuando se accede al texto definitivo de las “Observaciones…”, en lo tocante a Millares, se aprecia que Cavanilles comienza diciendo: “26. Millares cae al poniente de Córtes, mediando entre ellos un espacio de dos leguas de montes (…) El camino para salir de Córtes por ese rumbo es pintoresco…”, dando con ello la impresión de que realizó la ruta que une las dos localidades en este sentido, de oeste a este, cuando, en realidad, tal y como se ha descrito más arriba, fue totalmente al contrario: de este a oeste, es decir, de Millares a Cortes de Pallás, según se desprende de la lectura del diario del botánico.

También hemos de destacar que la visita realizada por Cavanilles a la cueva de les Dones, no tuvo lugar durante esta tercera excursión del año 1792, sino que la efectuó un año antes, según hemos visto con anterioridad. Hemos creído oportuno poner de relieve estas dos circunstancias, debido a que cuando se lee la crónica definitiva del paso de Cavanilles por nuestra zona en las “Observaciones…” no se especifican claramente ambas situaciones.

Como conclusión al estudio de nuestro personaje, traigo a esta página la opinión de dos de nuestras más preclaras mentes científicas. Fue Cavanilles, en palabras de Joan F. Mateu Bellés (1995) un “trabajador infatigable, constante, obstinado y comprometido con una empresa que, por su capacidad y magnitud, resulta casi imposible a nuestros ojos”.

Otra opinión sobre Cavanilles a tener muy en cuenta, es la de Vicent M. Rosselló i Verger (1996), y que dice así: “Hay que agradecer al abate una impresionante información geográfica, agraria, demográfica, económica, etnográfica, lingüística, arqueológica…” 

Pero antes de pasar a exponer el extracto de las “Observaciones…” en que se recogen las impresiones de Cavanilles sobre nuestro pueblo, quiero hacer un par de anotaciones para un mejor conocimiento de sus datos. Así, cuando nos informa de la producción agrícola, utiliza un símbolo (#) que seguramente resultará desconocido para la gran mayoría de lectores; este símbolo, precedido de una cantidad, es un coeficiente multiplicador por miles, o sea que, si nos habla de 100#, equivale a 100 000.

Por otro lado, y como segunda anotación, voy a incluir una tabla de equivalencias de actualizada de pesos y medidas, basada en la Agenda 1995 de la Conselleria d’Agricultura, Pesca i Alimentació, de la Generalitat Valenciana, unidades de medida utilizadas con frecuencia en las obras de Cavanilles:

                        Arroba= 12’78 kg

                        Arroba de aceite= 11’93 litros

                        Cahíz= 201 litros

                        Fila (de riego)=  69’6270 litros/segundo

                        Hanegada= 832’0964 metros cuadrados

                        Legua= 6’0370 metros

                        Libra= 355 gramos

                        Onza= 29’58 gramos

                        Palmo= 0’22 metros

                        Vara= 0’906 metros

                        Toesa= 1’949 metros

Otros aspectos que Cavanilles menciona en las “Observaciones…”, y que también pueden resultar de interés para el lector, tiene que ver con datos relevantes a tener en cuenta si se quiere conocer la opinión del botánico. Así, por ejemplo, en la página 68 del Libro Primero nos presenta una descripción del curso del río Júcar, desde la localidad de Cofrentes hasta la de Antella. En la página 78 del mismo Libro menciona los Señoríos.

En las páginas 298 y 300 de la reedición del Libro Segundo nos da su visión particular de la repoblación forestal de los montes.

En la página 80 de la reedición del Libro Tercero nos comenta Cavanilles las particularidades del habla en la Canal de Navarrés y alrededores. Finalmente, en la página 82 del mismo Libro, explica las dificultades que encontró a la hora de explorar los montes de Tous y de Dos Aguas.

Y ahora sí; sin más rodeos, añado la copia facsímil alrededor de la cual estamos moviéndonos. Espero sea leída con atención y sirva de provecho todos los lectores. Acompaña a este texto dos dibujos a plumilla de la cueva de les Dones, que aparecen en la reedición que llevó a cabo BANCAJA en la conmemoración de los 200 años de la primera edición de las “Observaciones…”

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